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El móvil de prepago se está apagando

movil de prepago

Sólo la cuarta parte de las líneas de teléfonos móviles son sin contrato. Los paquetes convergentes, así como la desaparición del anonimato, han contribuido a que desaparezcan ocho millones de líneas sin compromiso en los últimos diez años.

Ahora, todos queremos geolocalizarnos, usar un número de teléfono virtual, usar tantas apps como nos permita nuestro espacio de almacenamiento en el Smartphone… El prepago ya no está de moda, y lo deja claro el hecho de que sólo el 24,72 por ciento de las líneas móviles actuales en España sean de este tipo. Hace sólo 10 años, era la opción favorita por parte de los consumidores españoles, según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Motivos de esta tendencia

La popularización de los paquetes convergentes de servicios (fijo, móvil, datos e Internet) es la principal causa de este declive tan acelerado. Además, incluyen líneas móviles adicionales, así como tarifas planas de llamadas, lo que hace que el cliente prefiera sustituir las líneas de prepago por el contrato, dado que este último cuenta con menos ofertas y servicios atractivos.

El otro motivo principal es la desaparición por ley del anonimato del que gozaban las líneas de prepago hasta el 2010. Al no ofrecer ya esta característica que atraía a los usuarios, se ha perdido otro punto fuerte del servicio. Dicho de otro modo: han dejado a ir a los usuarios.

Sólo en noviembre del año pasado, se perdieron más de 246.000 líneas de prepago. Y, de las más de 51.000 líneas móviles que existen hoy en día en España, más del 75 por ciento ya están sujetas a un contrato.

¿Por qué se perdió el anonimato?

Las líneas de contrato superaron a las de prepago por primera vez en España en el año 2005. Y, desde entonces, este último servicio ha ido cayendo paulatinamente; es la crónica de una lenta muerte anunciada. Fue a partir de 2009 cuando el prepago comenzó a caer en picado, a causa de la desaparición del anonimato. Hasta entonces, cualquiera podía comprar una línea de estas características sin tener, siquiera, que identificarse. Pero la amenaza terrorista y la necesidad de controlar a grupos criminales hicieron que el Gobierno aprobara una ley que obligaba a todos los compradores de este servicio a identificarse a partir de mediados del 2010. Y, sólo en ese año, se perdieron más de 700.000 líneas.

 

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